El verdadero debate es con que tipo de redes nos enfrentamos al futuro
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Hace unos días contestaba algunas preguntas de una periodista que prepara un reportaje sobre las redes móviles. Reproduzco una de esas preguntas y mi respuesta inmediata, por mail:
- ¿Qué hace falta para que estos contenidos sean utilizados masivamente por parte de los usuarios desde el móvil?
Hay una necesidad de infraestructuras abiertas, y eso lo veo lejos en España. El DVB-H, que permite recibir canales de televisión terrestres en el móvil, puede ser un tema clave. La redes Wimax, lo mismo, pero deben de haber iniciativas en este sentido de otro tipo, ciudadanas, o públicas. Hoy la política esta lejos de comprender que hay un cambio importante en la sociedad y en la relación humana. Las telecomunicaciones fijas o móviles son imprescindibles para soportar el siglo XXI. Y esas redes deben de ser abiertas a los servicios de cualquiera, neutras, baratas y de alta velocidad, probablemente con gestión privada sobre redes públicas o privadas de nueva generación. Pero me temo que incluso los usuarios están lejos de esta demanda, y con mayor razón los políticos, perfectos analfabetos de la innovación que empuja. [Fin de la autocita]
Y a propósito, y no me refiero al famoso debate entre políticos que aspiran a gobernar España, en el que estos temas ni aparecen; sino a tres noticias que vienen a cuento de esta rápida respuesta y que dejan claro lo que somos en este país con respecto al mundo que viene, y con respecto a un tema crucial: infraestructuras IP de alta velocidad, neutralidad de la red de datos con respecto a los servicios, y cobertura y gestión pública de parte de esas redes para garantizar que sean baratas y accesible a todo el mundo.
Primero, esta oferta real de Free, el operador francés que más claro tiene su apuesta por redes de alta velocidad. Y lo que ofrecen, hoy 26 de febrero del 2008, es 100 megas de bajada, con 50 de subida, telefonía Wifi e IP con tarifa plana, TV para dos televisores en casa, que consiste en 100 canales de televisión, Vídeo Bajo Demanda, y TV perso Freebox, que permite tener tu propio canal de TV personal. Todo ello a 29,99 euros. Es una oferta basada en fibra óptica, barata, rica en servicios multiplay, a la altura de la demanda del usuario y que proviene de un operador privado.
Segundo, en Suecia tenemos el proyecto de Labs2, en la ciudad de Lund, en Suecia, donde se ofrece una red abierta de alta velocidad, en la que cada usuario elige los servicios, con diferentes precios, a diferentes proveedores de servicios, de todo tipo, incluido los de acceso a Internet. Eso es red abierta. Y neutra con respecto a los servicios. Todos ganan en la nueva cadena de valor, los que gestionan la red de fibra hasta el hogar, los que ofrecen sus servicios y los usuarios que adquieren lo que necesitan.
Tercero, Japón lanza un satélite de acceso a Internet como proyecto experimental, con una duración de cinco años, con el satélite Kizuna (WINDS es su nombre científico), para dar acceso de alta velocidad en Asia. Su coste es de 342 millones de dólares. Su lanzamiento se produce el 24 de febrero, mediante el lanzamiento del cohete japonés H-2A, desde Tanegashima (Japón). Esta nave transporta el satélite Kizuna de propiedad de la Agencia de exploración espacial de Japón, JAXA. Permitirá el acceso a Internet y transferencia de datos a alta velocidad desde cualquier punto en el continente asiático, con independencia de las redes terrestres. Es decir cobertura total en Asia de alta velocidad.
¿A que todo esto es muy diferente a lo que conocemos en España? Pues si. He intentado estimular con estas ideas, he hablado de ello con muchos políticos. He fracasado solemnemente. Con ello ya podéis saber lo lejos que me puedo encontrar de ese debate en el que se habla del pasado y se gestiona el pasado.



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